Frutas orgánicas: controversia en un mundo complejo.

Entendemos por frutas orgánicas aquellas que han sido producidas mediante la denominada agricultura orgánica. Este tipo de agricultura prescinde del uso de productos sintéticos como los pesticidas. La agricultura orgánica también se conoce como biológica y ecológica, siendo este último término el más utilizado en España. A pesar de que lo ecológico está de moda desde hace unos años y se considera más adecuado para nuestra salud, ¿es esto realmente cierto?.

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Frutas orgánicas e inorgánicas.

Sabemos pues que las frutas orgánicas son las que conocemos principalmente como frutas ecológicas, es decir, aquellas cuyos métodos de cultivo han prescindido de pesticidas, fertilizantes sintéticos, herbicidas y semillas transgénicas, y se han producido en un entorno “controlado” para que se den las condiciones más naturales posibles. Las frutas y verduras orgánicas así como otros alimentos agrícolas como los cereales, surgen en los años 40 como respuesta a la industrialización de la agricultura -denominada posteriormente revolución verde- pero no es hasta hace unos pocos años cuando adquiere una mayor relevancia social. Esto es debido, muy probablemente, a la mayor concienciación de la sociedad en temas de salud y a las críticas de movimientos ecologistas hacia los alimentos transgénicos y el monocultivo que supone aplicar nuevas tecnologías agrícolas para mejorar la productividad. Y aunque el tema de los transgénicos genera una acalorada polémica sobre su presunta inocuidad para la salud humana, parece que no están tan claras las razones que invitan a elegir alimentos orgánicos frente a los convencionales para mejorar nuestro bienestar. Motivos de salud, de economía e incluso de sabor se valoran mucho a la hora de decidirse por unos u otros.

Controversia y falta de estudios concluyentes.

Las frutas orgánicas han prescindido en su proceso productivo de productos químicos sintéticos pero esto no significa necesariamente que sean mejores para nuestra salud porque, en cualquier caso, estamos expuestos a los productos químicos naturales, y éstos en cantidades grandes o no asumibles por nuestro organismo pueden ser perjudiciales.

De hecho, la agricultura ecológica no está exenta de riesgos para la salud. Los cultivos orgánicos pueden ser más propensos a contaminaciones biológicas naturales como la bacteria E. coli al usarse estiércol como fertilizante, del mismo modo que huevos producidos orgánicamente tienen mayor cantidad de dioxinas que los convencionales y los pollos de corral tienen un riesgo mayor de contaminación por salmonella que los criados de forma industrial. Estudios científicos han resuelto que los riesgos que pueden causar toxinas naturales probablemente son mayores que los generados por residuos de pesticidas a corto o largo plazo (Blair, Robert. (2012). Organic Production and Food Quality: A Down to Earth Analysis). Teniendo esto en cuenta, el argumento de que las frutas orgánicas son mejores para nuestro organismo por carecer de residuos de pesticidas se presta a dudas más que razonables sobretodo si abundamos en el hecho de que la toxicidad de productos químicos naturales y artificiales es parecida en cuanto a su riesgo de provocar cáncer.

Otra de las características más importantes para el público cuando optan por frutas y verduras ecológicas es el mejor sabor que se las presupone; aquí también existe duda y discusión porque no hay evidencias científicas suficientes para emitir una conclusión definitiva.

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Cultivos ecológicos y mercado

Para que un cultivo sea considerado ecológico debe cumplir unos requisitos específicos en países que tienen una regulación fuerte si quieren ser comercializados, como ocurre en la Unión Europea. Las frutas y verduras ecológicas tienen que cumplir una serie de controles para que puedan ser considerados como tales y poder llevar el etiquetado correspondiente. Estos cultivos se fertilizan normalmente con compost y otros compuestos orgánicos además de poder utilizar únicamente productos químicos autorizados. Aunque la demanda de este tipo de alimentos es residual, sí ha tenido un auge importante y muchos establecimientos publicitan el término para captar a una clientela preocupada por cuidar su salud de una manera más activa. Lo ecológico vende, no hay duda, sobretodo porque supone una diferenciación comercial frente a la competencia. No obstante, en ocasiones es difícil saber con exactitud si lo que nos están ofreciendo es verdaderamente ecológico. El aspecto más feo de lo cultivado orgánicamente es una seña de identidad visual pero es orientativa porque no es exclusiva de estos productos. En temporada de cítricos, algunas naranjas y mandarinas se ofrecen como ecológicas cuando no está claro que lo sean. Su apariencia hace pensar que sí pero a la carencia de lavado y ceras para embellecer se une la de una etiqueta acorde que lo corrobore. No basta encontrar en el escaparate una mandarina sin brillo, con su hoja y a veces con un precio más elevado, para asegurar que se trata de una fruta orgánica. Deberíamos sospechar si encontramos el mismo producto en cantidades importantes en varios establecimientos puesto que unas de las características de los productos ecológicos es su baja producción. Por tanto, la venta de frutas orgánicas debe mostrar al consumidor la certificación o etiquetado correcto que garantice la veracidad de lo expuesto.

Después de todo lo anterior vamos ver qué conclusiones podemos obtener. Pero vas a permitirme que para que puedas ver esta última parte, realices una pequeña acción social 🙂

Conclusiones.

¿Son mejores las frutas y verduras orgánicas que las habituales?

Y a partir de aquí, cada uno debe decidir según su criterio.

¿Qué tipo de frutas y verduras prefieres tú? Dilo en los comentarios.

Recomendado para ecologistas de calle.

¿Eres tan amable? Comparte, gracias 🙂

2 Comentarios
  1. Responder
    María 15 junio, 2015 a 1:42 pm

    Hola,

    Empiezan a existir estudios serios y contrastados sobre el tema de las frutas orgánicas, en este caso apelo a tomar atención sobre los que realizan universidades públicas e independientes: Harward, Newcastle en Inglaterra o la UAM en España, todas ellas al analizar y comparar frutas orgánicas e industriales concluyen en que las concentraciones de sustancias altamente beneficiosas para la salud como son los licopenos, polifenoles, etc.. son mucho más altas, y que las concentraciones de cadmio, mercurio o plomo (todos ellos catalogados como cancerígenos por la UE) son mucho más bajas.

    Cada uno decide, pero los datos existen y hay que conocerlos de manera neutral.

    Saludos!

    • Responder
      Víctor 15 junio, 2015 a 2:28 pm

      Me alegra que se empiece a estudiar más seriamente el tema para poder tener más claro cuál es mejor opción alimenticia. Creía que eran más sanos los alimentos orgánicos y al documentarme me sorprendió lo controvertido del tema por falta de estudios concluyentes y la dificultad para realizarlos. Ahora intuyo que son mejores pero hay demasiados factores que dificultan llegar a resoluciones claras. En cualquier caso, una parte de la agricultura industrial utiliza los transgénicos, y de esos no me fío nada.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

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