El control de la alimentación mundial: Monsanto y los alimentos transgénicos.

 

Maíz-Monsanto

Autora: Laura Dambite. Imagen en www.freepik.es

Un transgénico u organismo genéticamente modificado (OGM) es un organismo cuyo material genético ha sido alterado con ingeniería genética. Uno de los usos de estas técnicas es la “creación” de alimentos con características especificas, como mayor resistencia a plagas o menor tiempo de crecimiento, lo cual, sin duda, redunda en una mayor productividad.

Este hecho, lógicamente, puede llevarnos a pensar que es positivo puesto que el sistema productivo que tenemos busca precisamente mayor producción a menor costo para obtener mejores beneficios. No obstante, los transgénicos son fuente de controversia por sí mismos y por las consecuencias, probadas o supuestas, que su uso puede provocar. Existe un encendido debate, poco conocido por muchas personas, entre empresas que defienden la producción y comercialización de productos modificados genéticamente y grupos ecologistas que ven más riesgos que beneficios. Así, mientras se esgrimen como factores positivos la resistencia a plagas o la mejora de los alimentos, aparecen artículos que califican a los transgénicos como un peligro para la biodiversidad y los cultivos.

Monsanto: ¿un peligro?

No se puede hablar de OGM sin mencionar a Monsanto. Monsanto es una multinacional con sede en Estados Unidos dedicada principalmente a la producción de herbicidas y semillas modificadas genéticamente. Tal es la polémica que esta empresa ha generado y genera sobre los posibles riesgos para el medio ambiente y la alimentación que ha sido objeto de un documental francés y un libro titulados “El mundo según Monsanto”, de la periodista Marie Monique Robin.

Es obvio que se trata de una empresa que suscita recelos e incluso miedo, no sólo por los posibles peligros de los productos que ofrece sino por el hecho de llegar a controlar, junto con otras importantes corporaciones dedicadas a lo mismo, gran parte de la alimentación mundial. La falta de colaboración y escasa información de la empresa ante el trabajo de Marie Monique Robin así como las presiones que parece ejercer sobre el ámbito político, tampoco ayudan mucho para generar confianza.

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Código genético. Imagen subida a openclipart.org por J_Alves.

El poder de las grandes industrias.

Según una noticia publicada en RT.com, un congresista estadounidense -con el apoyo de grandes corporaciones como Monsanto y Koch Industries- presentará este mes de abril un proyecto de ley que pretende impedir el etiquetado obligatorio de los productos modificados genéticamente. Parece lógico pensar que a estas empresas no les interesa que en las etiquetas de sus productos se especifique que se trata de un alimento transgénico debido a la desconfianza de los consumidores sobre ellos.

En un tema tan polémico e importante para la humanidad harían falta más pruebas que corroboren el peligro o la inocuidad de los OGM, además de información clara para que el consumidor pueda decidir con criterio si desea consumir dichos productos o no. Los intereses económicos son tan sumamente importantes que pueden condicionar desde los estudios científicos hasta la legislación a aplicar, y empresas como Monsanto no gozarán de la credibilidad y la confianza de los ciudadanos mientras no demuestren que sus productos son inofensivos junto con una actitud más transparente.

¿Sólo dinero o hay algo más?

Pero no se trata únicamente de intereses económicos. El peligro potencial de que unas pocas empresas controlen la agricultura mundial por la necesidad del agricultor de comprarles las semillas, alimenta teorías conspirativas de control de la población verdaderamente aterradoras.

Sin duda, los alimentos transgénicos son una parte más del panorama actual de un mundo gobernado por corporaciones transnacionales. ¿Qué opinas al respecto? ¿Comerías alimentos transgénicos?

Recomendado para fans de “La isla del doctor Moreau”.

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4 Comentarios
  1. Responder
    Julio 6 mayo, 2014 a 3:14 pm

    Hola Víctor.
    El tema de los transgénicos siempre genera controversias, a todos nos gusta alimentarnos con productos naturales y que hayan sufrido la mínima manipulación posible, de ahí el éxito que están teniendo todos los productos ecológicos. El problema es que esos productos suelen ser sensiblemente más caros y posiblemente no podrían producirse en las cantidades necesarias para alimentar a toda la población.
    Tengo claro que muchos casos de cánceres y otro tipo de enfermedades tienen una relación muy directa con lo que comemos. Casi todo lo que nos llevamos a la boca si no tiene algún componente modificado genéticamente (caso típico del maíz), lleva un montón de productos químicos para conservar, aromatizar, colorear o potenciar el sabor.
    Supongo que la solución ideal será una intermedia, alimentos asequibles pero con procesamientos que no impliquen riesgo para la salud. Aunque supongo que estoy pidiendo la cuadratura del círculo…

  2. Responder
    Víctor 6 mayo, 2014 a 7:36 pm

    Hola Julio.
    Creo que no es una quimera lo que propones. Lo que ocurre es que los intereses comerciales y la especulación condicionan en gran medida lo que se produce, cuánto y cómo, y eso repercute directamente en los precios. Como bien dices, todo lo que comemos está tratado de alguna manera, y esos tratamientos también obedecen a la rentabilidad. Bajo mi punto de vista, el beneficio tendría que estar supeditado siempre a la seguridad sanitaria y al abastecimiento para todos. Uno de los argumentos para generalizar el uso de alimentos transgénicos es acabar con el hambre en el mundo, cuando en estos momentos es algo que podría hacerse si hubiera voluntad. Dejando de lado la vertiente medioambiental (sin restarle importancia, por supuesto) creo que lograrían justamente lo contrario porque lo único que persiguen las empresas de biotecnología agroalimentaria es adueñarse de la alimentación mundial. Puede que esté equivocado pero el riesgo es muy alto como para obviarlo.
    Gracias por tu comentario. Un saludo.

  3. Responder
    daniel 27 septiembre, 2014 a 8:46 pm

    existe una controversia muy grande entre el conservacionismo del medio agroecologico la manera de producir usando la menor cantidad de agroquimicos posibles solo en casos exepcionales cuando tenemos en riesgo un cultivo motivo por el cual estamos actuando sobre le biodiversidad del ecocultivo matando predadores naturales del cultivo y por lo tanto cambiando el medio ambiente y por el otro lado nos dicen segun el manejo integrado de plagas que tendriamos que usar materiales geneticamente modificados los transgenicos como RR2bt pero que efectos tendrian estos sobre la salud no usamos productos quimicos pero tenemos que consumir productos geneticamente modificados en consecuencia no se ponen de acuerdo cual es lo mejor pero desde ya las multinacionales estan haciendo todo lo posible para que se consuman en el mercado los productos que ellos mismos fabrican,pesticidas y semillas.

  4. Responder
    Víctor 27 septiembre, 2014 a 10:38 pm

    Es cierto lo que comentas, Daniel. La controversia está servida y pones un ejemplo claro como es la soja RR2Bt, que muestran como inocua para el medio ambiente. Lo que hace falta saber es la certeza de esa afirmación. Seguro que es rentable por su modificación genética ( entre el 7 y el 12% ) y por los beneficios que puede dar a las compañías que la cultiven, como empresas argentinas que tienen ahora un gran mercado en China para comercializar dicha soja. Pero tendrán que competir con su inventor que es, cómo no, Monsanto. Por lo menos que también se beneficie la economía local donde se produzcan los cultivos.
    Gracias por tu comentario. Un saludo.

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